Santa Maradona

Vitamina E para la gente may 11, 2011

Cuando tenía siete años mi mamá y yo recorrimos el camino de nueve horas del pueblo a Medellín para una consulta con el pediatra, mi pediatra, el Dr Trujillo del consultorio de Bolivar con Palacé para que nos ayudara a resolver un problema que en mis propias palabras solo lograba describir con un terso “se me va la paloma.” El Dr Trujillo, paciente, menos sorprendido por la frivolidad del tema que por el hecho de que yo tuviera palomas que perder, nos mandó a casa con un receta (y dotación inicial) de medicina rica en vitamina E y omegas de algo e instrucciones especiales para mis padres para que le consigan al niño cuadernos que le hagan compañía.

Nunca tuve amigos invisibles, mi vida estuvo llena de cuadernos.

En el pueblo vendían estos cuadernos de veinte páginas. El estándar eran los de 50 páginas (que se usaban en los grados elementales) y los de 100 páginas (que se usaban en los grados secundarios).

Se escribe el punto antes de cerrar el parentesis asi: “.)” o después: “).”? Las reglas son distintas que con las comillas.

Los de veinte páginas cargaban el estigma de que al ser más baratos y esencialmente inútiles para cualquier labor académica de largo plazo, solo eran apropiados para la gente pobre. La lógica era tan poderosa como decir que en realidad no tenía ninguna. En la práctica, la teoría se comprobaba como correcta. Me gustaban esos cuadernos, tenían renglones amplios, el papel era distinto tal vez de un gramaje mayor. Y se acababa rápido lo que lo obligaba a uno a la brevedad o, en pensamientos de por sí breves, a la expansión deliberada del concepto. Una idea por cuaderno, máximo.

Tambien he tenido cuadernos de espiral, de doble espiral como se acostumbran en Colombia o de espiral solitario como se acostumbran en gringolandia; he tenido cuadernos rhodia en mi período hipster; he tenido moleskines, los originales super caros y las diversas imitaciones que cuestan la mitad; he tenido writersblok (me gustan) y libretas de periodista (de esas que tienen el espiral en el lado corto). Tengo cuadernos, muchos a medio terminar, muchos llenos por el derecho y por el revés y por las márgenes.

No tengo mucho que decir al respecto, solo que en la ultima mudanza el tema vino a colación. Botarlos es como cometer un suicidio metafórico intelectual. Mantenerlos es como mantener el papelito de la suerte de las galletas de la fortuna con la esperanza de que la fortuna algún dia se cumpla o en su defecto no deje de cumplirse porque en algún momento al papelito lo dejamos de tener.

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