Santa Maradona

Sueños por los aires mar 01, 2011

En la foto Mick Jagger vuela, o flota, o levita, al frente Keith Richards muestra el camino con la guitarra. La tomó Anie Leibovitz en 1975, y el New York Review of Books la colgó el otro día a propósito del lanzamiento de las memorias de Keith Richards. En la foto Jagger y Richards rondaban los treinta y dos años. Casi la edad de cristo y con una hoja de vida comparable. Vamos a evitar las comparaciones odiosas, que dónde estabas tu cuando tenias treinta y dos, o lo mas grave: dónde vas a estar cuando llegues ahi si no vas por ese mismo camino. Yo, capitulaciones aparte, lo que pienso es que tanto éxito, tanta energía, tanto arte y tanto exceso tienen que ser la moneda de cambio de toda una vida sin dormir.

No es filosofía de alto nivel lo que se maneja aquí.

Yo vengo de una familia de dormilones. (usté que es todo un purista curtido en las propiedades transitivas de la palabra reconocerá el dilema, pero se equivoca, una cosa es el éxito para los ojos de la gente y otro muy distinto el que va por dentro, aun si en este caso hayan sido esquivos los dos). Yo necesito mis ocho horas regulares. Mi madre le dirá que ella se levanto siempre a las cuatro de la mañana en toda su edad adulta con la excepción de tres días (para los que llevan la cuenta, se trata del nacimiento de sus tres hijos). Mi padre, victima de una pasión inmanejable por la novela de las diez, tiene ojeras adolescentes y su trabajo independiente (e independientemente inestable) tuvo siempre mucho que ver con poder escaparse a hacer la siesta a la hora del almuerzo sin contratiempos de ninguna clase. Y yo, como le digo, he necesitado siempre de mis ocho horas de sueno constante. Se puede aumentar el tiempo sin consecuencias, pero reducirlo nos arrastra a todos en un remolino de mal genio, desubicación, olvidos inexplicables y la necesidad de acostarse temprano la próxima vez. No estoy hecho del material de las estrellas de rock.

Cuando, hace un tiempo ya, me pidieron que escribiera unas palabras de aliento para una generación que se graduaba de la secundaria, quise hacer una defensa del tema: hay que perseguir los sueños, arengue. No estoy muy seguro que mis optimistas lectores hayan reconocido la literalidad de la urgencia. Cité a Fritjof Capra, para impresionar imberbes. Que hay en el día 24 horas, que hay que descontarle las ocho horas de trabajo (bueno, 12 para mi gente de pujanza), otras ocho para dormir (debí haber subrayado esa parte) y otras ocho para el resto.

Pienso en eso viendo a Mick Jagger levitar. El éxito en la vida tiene mucho que ver con lo que uno deje de dormir. No hay otra explicación posible.

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