Santa Maradona

Revolución sin manos may 25, 2011

Los indignados siguen en la plaza del sol madrileña a punto de convencernos a todos de que lo que dijeron al principio no era en joda, que están hasta la coronilla con el sistema, que no se van, que aquí se quedan.

Hace muchos años mi papá recibió como herencia una hectarea de tierra. Era lo que quedaba de una fortuna que en su mejor momento acomodó 2500 cabezas de ganado y propiedades y tierras que se medían por horizontes. Un día cualquiera (un martes) justo después de haber recogido la que fue la última cosecha de patillas a la tierra llegaron los invasores. Aparecieron de pronto, y se esparcieron como se esparcen los hijitos de una araña que da a luz. Improvisaron carpas con palos y plásticos azules, delimitaron el area que le pertenecía a cada uno en ese nuevo orden mundial con cabullas y ramas y con lo que hubiera. Luego, dias después, cavaron zanjas para que corriera el agua sucia de sus vidas. El barrio tuvo nombre: La Invasión. Mi papá perdió su propiedad. Dios sabe como hace sus cosas, suspiró y desesperó mi madre. Al final Dios encontró la manera en que la alcaldía municipal compensara a los agraviados, aunque se tardaron quince años en hacerlo.

Cuando pienso en revoluciones pienso en La Invasión.

La cosa con las revoluciones: que necesitan un heroe. No cualquier heroe. Una heroína también sirve, no es momento de discusiones semánticas. Un heroe con carisma, con carisma en la crisma. Un Brad Pitt, un Bruce Willis, un Barack Obama, una Lady Gaga, qu&eeacute; se yo. Lo que haya, lo que tengan. Que sepa lo que hay que hacer pero no lo diga, que aliente al bulto cuando el bulto desfallezca. Que la gente pueda ponerle un slogan de esos bien cursis como “si se puede” o “esta es la mujer” y le luzca. Un heroe que camine hacia el horizonte atardecido. Nos ha enseñado algo Hollywood?

La otra cosa con las revoluciones: necesitan un mensaje. No un manifiesto, eso viene después. Un mensaje cortito. Directo. Que se pueda escribir en un tuit y sobren caracteres. Una vaina medible. No nos vamos hasta que nos den un millón de euros. No desfalleceremos hasta ganar la décima. No nos vamos hasta que stee me vuelva a decir hola. Queremos que el dictador Mubarak se vaya ahora mismo, después no, ahora mismo. Luego vienen los manifiestos y las oportunidades para la expansión retórica.

Ayúdanos a entender. Si tu único problema es sentirte inconforme, bienvenido al grupo. Somos 6 billones, llevamos 65 millones de años en proceso de extinción, a nuestra sede la llamamos planeta tierra.

No presumo de conocer lo que vive la gente en España. Se puede uno remitir a la estadística. Que cuarenta de cada cien est´n sin empleo. Duro. Jodido. Pero los números no revelan todo el drama. Cuando me fui de Colombia ibamos coronando el 25 por ciento y la cosa era insufrible. Se cruzan en contravía la ansiedad de uno con la lentitud del cambio. Y las ganas de comer.

No entiendo lo que está pasando. Por qu&eeacute; están allí. Qué hay que hacer para que se vayan? Hay un emprendedor en gringolandia que financia pequeñas empresas innovadoras. En la aplicación hay una pregunta que a mi me parece crucial. Si en el camino, alguien desea comprarte la empresa, cual es el precio mínimo por la que la vendes? Esto es antes de todo, básicamente antes de que la empresa exista, y por ello la respuesta revela intenciones, aspiraciones, ambiciones.

Leo y leo y sigo sin entender.

Les compro la revolucion espáola, cuánto quieren por ella?

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