Santa Maradona

Prozac feb 22, 2012

She lives with a broken man,
A cracked polystyreneman
Who just crumbles and burns.
Fake Plastic Trees, Radiohead

Seguimos peleando por lo mismo. Soñando con lo mismo. Esta chica de dos cabezas que a veces escribe que a veces dibuja me hace pensar de pronto lo malo no es todo, si todavía hay gente que puede detener el mundo entonces seguro que mucho de esta duda es imaginada; toma nota y lo almacenas alfabeticamente en el cajón de lo aristotelicamente idealizado y lo corroboramos después. Mucho y no todo. Casi nada. Si tan solo la gente diera el paso, abandonara la duda, nos atacara de frente con sus fusiles.

Empecé a ver los cronocrimenes tres veces. A los diez minutos paraba y volvía a empezar. Como es una pelicula de viajeros en el tiempo hago una pausa para admirar la ironía. La quito, pongo Sports Night para que me arrulle, como hacía en aquel tiempo. Recuerdo lo bien que nos caía Jeremy. Jeremías. Y entonces decido llamarte Louise. Me preguntas Louise lo que se siente. Tengo más hidrocodona de la que necesito, y esta vaina nunca está de más necesitarla. Una píldora fantástica, te destruye el hígado pero te desaparece el dolor. Tengo el prozac que no es prozac, porque cuando esa vaina que uno tiene que te hace hacer lo que tu haces ya no existe entonces hay que prefabricarla farmaceuticamente. Todo está farmaceuticamente bien. ¿Cómo se siente, Louise? Como si tuvieras un burócrata atendiendo los pendientes en la cabeza. Presione uno para la corteza prefrontal, presione dos para la amígdala, nuestros números han cambiado por favor preste atención, la unidad de identificación visual se encuentra cerrada por inventario, el departamento de memorias episódicas está de vacaciones, disculpe la demora en las señales neuronales reflexivas es para servirle mejor, para que el sujeto no decida de improviso lanzarse a la autopista a caminar en pelota. Deje su mensaje y le responderemos a la mayor y más breve conveniencia.

La vaina con la depresión, con los que la ven desde afuera, es que todos buscan la razón primera. Tal vez una muerte en la familia. Tal vez algo menor en la escala trágica, la perdida de una casa, un divorcio, qué se yo. Pero nadie nunca se murió de amor, mucho menos del amor por la propiedad raíz. Entonces no, eso no debe ser. Uno lanza los brazos al aire, este hombre de poliestireno absurdamente descompuesto en pedacitos se tendrá que componer solo. No hay razón que justifique el problema, si no hay problema no hay solución posible. Y del otro lado estás tratando de explicar que esto que es lo otro. Las palabras salen balbuceadas incoherentes. Es que no se oye. Es como cuando estás en la playa o en la piscina y descubres que tienes agua en los oídos y te das golpecitos para que salga, más golpecitos, más golpecitos. Tratas del otro lado a ver si es un problema de inercia. Más golpecitos, más golpecitos. Y el agua no sale y dices tal vez está muy ocupada y no quiere salir, tendrá que resolver algunos asuntos primero. Y mientras esperas no puedes oir o lo que oyes lo haces como si estuvieras espiando a través de la pared al cuarto del vecino, o a través de una fluctuación al universo de al lado. Los puristas te dirán que el agua se sale sola. Eventualmente. Y lo único que queda es la sensación tibia del agua al recorrer. Un día esos puristas van a detener el mundo. Lo harán, pero no hoy.

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