Santa Maradona

Proporción mar 12, 2013

Estábamos hablando del problema que presupone una crisis ontológica de la edad adulta para un adulto que no confía en la existencia de alguna cosa después de la vida y alguien trajo a colación la idea de Foster Wallace de que no existe en realidad tal cosa, siendo la cosa en cuestión lo de no creer en nada, siendo la nada la ausencia de todo, y yo que pensaba que lo que dfw quería decir era otra cosa y no un ataque directo a, por lo menos, la idea de ser ateo sonreí un poco pero hice mucha fuerza para que la conversación avanzara hacia otro lado que no fuera ese.

Chris Hadfield, el astronauta canadiense que por estos días vive en la estación espacial, y que entretiene a todos con fotos espectaculares en tuiter hizo una sesión de Pregúnteme lo que sea en Reddit y alguien le preguntó la pregunta obligada en este tipo de situaciones sobre cómo hace uno un simple mortal para llegar a ser tan exitoso y espectacular. Nadie le hace este tipo de preguntas a, digamos, un indigente, lo que no deja de ser algo pretensioso si uno acepta que en el universo de las probabilidades, está uno más cerca de eso que de irse al espacio a tomar fotos.

Y entonces alguien no el mismo que recordó lo de Foster Wallace hizo la conexión entre las dos cosas haciendo la pregunta hecha al astronauta a sabiendas de que todos éramos adultos con prejuicio ateo en encrucijada ontológica, apropiados autores en potencia para un hipotético Manual para fracasar con estilo. El punto es que no puede uno responder la pregunta (¿Cómo ser humano?) sin darle la oportunidad al melodrama que es lo que he hecho yo a dos tiempos. Yo supongo, es lo que he dicho, que la vida es impredecible y lo único realmente útil para navegarla son la disciplina y la facilidad para la adaptación. Otras cosas que quise decir y no dije: el futuro es una banda de moebius, el destino es un unicornio que te sirve en bandeja donuts envueltas en tocino, la fe es la chica bon vivant que conociste antes de que todos la conocieran.

Entonces dije lo mismo otra vez, con dos historias. Y esta vez fui honesto. Un director técnico golpeado fuertemente por el mal rendimiento del equipo último en la tabla y una hinchada en armas y una prensa en modo imperdonable hizo una pausa para sorpresa de todos y se internó en un hospital de esos de reposo en donde durmió tres días seguidos de una forma profunda y desentendida que la cosa llegó a parecer un coma auto impuesto. Al despertar el equipo seguía en el último lugar. En 1984 un astronauta estadounidense en el espacio estelar con una mochilita a la espalda hizo lo que hasta ese momento no había hecho ningún ser humano. Caminar en el espacio sin atadura alguna. La mochilita era en realidad un dispositivo de transporte pero uno tiene que imaginarse las centésimas de segundo previas a soltarse por fin, qué tal si esta vaina no sirve, qué tal si no hay regreso. Uno puede bailar un poco con las palabras pero difícilmente pueda uno no decir que lo que sintió el man fue otra cosa que un miedo ni el hijueputa.

La cosa es que a veces uno tiene la cabeza vuelta un aguacero y lo único sensato es irse a dormir. La cosa es que a veces uno tiene que ponerse una mochilita simpática y, digamos, dejarse ir. La otra cosa es que a veces puede uno ponerse en plan cursi y, digamos, escribir en un blog un asunto llamado “Proporción.”

Decide in your heart of hearts what really excites and challenges you, and start moving your life in that direction. Every decision you make, from what you eat to what you do with your time tonight, turns you into who you are tomorrow, and the day after that. Look at who you want to be, and start sculpting yourself into that person. You may not get exactly where you thought you’d be, but you will be doing things that suit you in a profession you believe in. Don’t let life randomly kick you into the adult you don’t want to become. — Chris Hadfield

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