Santa Maradona

Nubes de colores jun 27, 2011

El diario mexicano La Jornada, entre otros medios, reportaba el otro día las conclusiones de la reunión del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático que se realizó la semana pasada en Lima. Esta es una reunión de alta alcurnia científica que ha traído consigo un inesperado efecto poético.

El cambio climático, el calentamiento global, o como lo llamo yo: la venganza de Dios Jesucristo sobre nosotros pecadores, es un problema serio y ahora al parecer innegable. Los números más recientes sugieren que es un drama estadisticamente significativo. Osea que jodidos. De no ponerle seriedad a la cosa, enfrentaremos un futuro en que los polos se descongelarán y los que no morirán ahogados ciertamente morirán achicharrados.

Yo, que ante la posibilidad de un desastre post-apocaliptico, salgo de mi desasosiego diario, escuché con atención las nuevas propuestas. Fertilizar el océano con hierro para favorecer que las algas absorban CO2 o rociar la estratosfera con aerosoles de sulfato para reflejar la luz solar en el espacio o cambiar el color de las nubes con la intención de reducir la cantidad de radiación que la tierra absorbe.

Básicamente la idea es que el planeta se vea tal cual como ha sido imaginado en Blade Runner.

Nubes de colores. Imagínese las posibilidades. El domingo hubiéramos podido tener una nube solitaria y roja sobre el estadio Monumental de Buenos Aires; el fin de semana hubiéramos podido tener una nube multicolor en Nueva York; el mes pasado una nube verde gigante sobre todo Colombia para conmemorar la coyuntura política; o todo el año nubes de color indefinido dispuestas a cambiar en el suspiro de un instante de acuerdo al estado anímico de los que viven aun en la tierra y que todavía no tienen paz; o toda una vida en la que los pelaos regalan nubes de colores a sus cielitos lindos. Y pensar que ni usted ni yo vamos a estar vivos para verlo.

Comentar

  1. Frente al cambio climático (y no sólo el climático, hay varias barreras terrestres que están siendo amenazadas o ya fueron sobrepasadas, como la cantidad de fósforo que llega al mar, la acidificación del océano, la pérdida de biodiversidad…) hay dos tipos de actitud posibles. La más efectiva (e indeseable) es reducir el ritmo de crecimiento y cambiar los patrones de consumo. En el otro extremo van las soluciones hi-tech (la geoingeniería, que llaman, y sobre la cual hubo una moratoria reciente porque son experimentos a gran escala que ni idea cómo puedan salir). Esas opciones no atacan el sistema de consumo actual sino que están precisamente planteadas para permitir que el ritmo actual siga. Que “la ciencia” solucione lo que la sociedad no estuvo dispuesta a asumir. Todo bien, tal vez algo funcione. Lo que preocupa es el efecto que tienen estas propuestas sobre el público. Cuando la noticia es ésa uno puede asombrarse, y de hecho sería algo asombroso, pero mucha gente tenderá a “fresquearse” porque alguien va a venir a solucionar el enredo en el que estamos. Eso es preocupante e irresponsable, pero claro, es mejor material de noticia que muchas otras cosas. ¡Saludos!

    — ludovia_ · jun 28, 14:56 · #

  2. Pienso que las soluciones que la ciencia puede aportar tienen que ver con que no sea posible (factible? practico? realista?) un cambio radical en nuestras formas de vida. La ciencia puede entrar con una solucion que disminuya el dano o lo desacelere.
    Igual tiene sus riesgos. A mi lo que me sorprende de todo este tema es la frescura con la que los medios reportaron la noticia, demasiada frescura para un tema bastante serio.

    vega · jun 28, 18:08 · #

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