Santa Maradona

Momofuku contra el pasado dic 05, 2012

En la tv estaban pasando una película sobre una mujer que decide encontrarse a sí misma o qué sé yo ejecutando en serie las recetas de un famoso libro de recetas de Julia Child. Se me ocurre, ahora que vuelvo a necesitar una distracción para una creciente ansiedad, que yo puedo hacer lo mismo. Julia Child no es una opción; la opción obvia es Momofuku). O algo parecido, una clase de cocina tan lejana a mí y a los lugares donde he crecido y vivido que no permita recuerdos de ninguna clase.

La idea era ir receta por receta hasta el final, documentando, como no, todas las incidencias. Lo que aprendí, lo que no, lo que se me ocurrió en el camino, lo que no. Y aquí es donde muere todo, con esa necesidad de documentarlo todo, de examinarlo todo. Nada es disfrutable si no lo difundes transmites compartes actualizas remezclas narras aforizas. Te vas de viaje, por ejemplo, y tomas fotos, las subes a tu red social favorita, las pegas en tu muro. Aquí estoy. Mírame, que aquí estoy. Ponme atención. Que aquí estoy. Las organiza, la fecha es automática, les pones tags, las categorizas, en algún futuro vamos a mirar estos archivos y recordar que hemos vivido. Pero nunca volvemos.

Haces piruetas. Renuncias a la red social. Suspiras con alivio, cuánta energía desperdiciada en tan tonto evento. Con suerte alguien se da cuenta que te fuiste, lo más probable es que nadie lo haya hecho. Piensas en eso. Entonces vuelves. Qué es más espantoso, te preguntas a veces en las noches, estar y que a nadie interese, o no estar y que nadie se percate.

Entonces no haré momofuku. Y me quedo, en consecuencia, con esta creciente ansiedad que urge distracción.

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