Santa Maradona

Hombre de poca fe ago 30, 2012

Entonces regresé de la última ronda. Me llama la atención que usen términos boxísticos. El último round. Espero no haberme ido a la lona. Pero cansado estoy mientras espero, que lo que toca es esperar; alguien dirá sí o alguien dirá no, se discutirán parámetros, se evaluarán alternativas, pasarán cosas. Prefiero la terminología boxística a la que usan en ocasión: “el proceso”, que me suena a enredo kafkiano, a confusión enorme. Es éste el quinto proceso en el que he estado en Estados Unidos y cuenta como el más complejo. Tiene que ver con que se aleja un poco de mi experiencia pasada y de mis habilidades comprobables por medios oficiales. Básicamente soy yo y un teclado, y ya es mucho pedir.

Qué forma tendrá la fe en un contexto laico. Tendrá que ver con aferrarse a la idea del libre albedrío o a lo opuesto. Tendrá que ver con asumir, como pensaba mi padre, que todo eventualmente se jode en esa forma tan entrópica que tiene el mundo de proceder. Tendrá que ver con, crealo o no, rezar un padrenuestro por si acaso y pedir serenidad y fortaleza y paciencia y lo que haga falta para aceptar lo que no es directamente controlable.

Escribo aquí estas cosas. Las leeré después, quizás empezando a sonreir, quizás pensando tampoco era para tanto, era solo esto, era solo aquello. Que es, si uno lo piensa bien, lo único aceptable de pensar cuando se mira hacia atrás.

Yo que le pongo bandas sonoras a las cosas nada más para espantarme a mí mismo con el drama y lo cursi del acto mismo, le puse a este mes una cortesía de Hammock y un álbum llamado Chasing after shadows, living with the ghosts. Tiene algo que no sé qué es.

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