Santa Maradona

En diferido nov 22, 2011

Los días de fútbol son los más difíciles. Me tengo que esconder, evitar internet, las redes sociales y tal. Porque cuando hay un evento la gente quiere hablar del tema apenas ocurre, que hubo gol, que le lanzaron un botellazo a no sé quién. Y así. Pero yo trabajo en el día y no me es posible ver los juegos en directo, en su lugar los grabo y los veo en la noche, después de la cena familiar, de leer los cuentos, de conversar con los viejos, de pagar las deudas, después, cuando todo el mundo duerme. Me siento en el sofá de la sala, arrastro la mesita para poner ahí los pies, me sirvo algo de tomar y empiezo a verlo. En diferido. ¿Por qué diablos? Me preguntan. ¿Qué sentido tiene verlo con el resultado puesto? Yo soy un fan, suelo explicar, me gusta el fútbol por el fútbol, no por ganar o perder. Lo que es una contradicción, concluirán los más puristas, después de todo, si el fútbol es el medio y el resultado, saber cómo va el partido es irrelevante, no tiene nada que ver.

Tal vez.

Vivir en diferido es simplemente la consecuencia de una traslación de marcos de referencia. El partido no es a las dos, es a las diez. La serie de TV no la pasan el Lunes, la pasan el Viernes en la noche. Y así. Uno colecciona marcos de referencia por montones cuando va viviendo. En unos uno se mueve más rápido y el tiempo se dilata. En otros todo lo contrario. Lo importante es rodearse de gente cuyos marcos se encuentren en sincronía con los de uno. Tal vez un poquito movidos, pero esencialmente sincrónicos. No es fácil. Hay gente que vive toda la vida con marcos que no tienen par, singulares. Hay gente que trata de forzar traslaciones y rotaciones para ajustarse a otros marcos. Nunca funciona, y todos los involucrados terminan en cansancio, vencidos.

Va ganando el Madrid 3-0 me dicen. Putos.

Se han desactivado los comentarios a este artículo.