Santa Maradona

El zapato en la boca jun 09, 2011

Qué clase de mes ha sido éste?

En el principio habló Lars Von Trier, el director de cine, en el Festival de Cannes:

“Durante un largo tiempo pensé que era judío y me sentí feliz de ser judío. Pero resultó ser que no era judío y aún si lo hubiera sido, hubiera sido un judío de segunda ya que existe una especie de jerarquía en la población judía. En todo caso, yo quería ser judío y me encontré con que en realidad era Nazi, porque mi familia es alemana… lo que también me da mucho placer.

Tambien dijo que entendía a Hitler y tal y quiso forzar su salida de ese laberinto en que se había metido metiendose más:

“O.K., soy Nazi.” concluyó. Para devolverle el favor, los franceses lo declararon persona despreciable.

V.S. Naipaul, el escritor ganador del premio Nobel, habló de literatura y de mujeres, con candidez, obvio, como es costumbre en estos tiempos.

“Cuando leo alguna obra de ficción, en el primer o el segundo párrafo me doy cuenta si quien escribe es mujer o no.”

Pero cómo es esto posible, señor Naipaul?

“Y bueno, es ese sentimentalismo, y la visión limitada del mundo. Es que inevitablemente una mujer no es la que manda en la casa y eso se nota en como escriben. Mi editora, que era tan buena editando y con tan buen gusto, cuando se convirtió en escritora no aportó sino tonterías feministas. No es mi intención ofender con esto.”

No, por supuesto que la intención no es ofender. Y aqú es cuando adopto mi acento argentino y creo hablar por todas las mujeres del mundo cuando digo, Vidiadhar, agarrame ésta.

Y hagamos una pausa para esperar a los que cayeron en la trampa de pensar si tiene algo de verdad lo que dice. Si, digamos, hay un equivalente femenino de Faulkner o de Cortázar o de Virginia Wolf.

Anthony Weiner, hombre de familia, representante a la cámara por el distrito noveno de Nueva York, demócrata, esposo de una mujer en embarazo, usuario de redes sociales. Un hombre de esta época por donde se le mire se encontró a si mismo explicando a una turba de periodistas que la foto en cuestión, la que muestra la entrepierna de un hombre en calzoncillos puede o no ser la suya propia y luego se encontró admitiendo que en efecto si es la suya propia, que lo hace muy a menudo esto de enviar fotos lascivas a otras mujeres que no son su esposa para permitirles que admiren su zona de candela, que no parece tener alternativa, que el cuerpo manda, que vive cachondo, caliente, arrecho.

Tres hombres que enaltecen el género. Del lado del buen ejemplo quedamos pocos, básicamente quedamos Messi, George Clooney y yo.

Usté que me conoce tan bien, entenderá que ante todo soy un optimista del mundo. Y estos escandalos son para mi la luz al final del túnel. Y una oportunidad para desempolvar clichés. Admitamos que son evidencia de perversiones que llevan mucho tiempo por aquí. El nazismo, el machismo, el acoso sexual, la estupidez no son males simples de erradicar; es un proceso largo, con una duración que se mide en generaciones, no tanto en semanas.

Pero estas vainas son, por lo menos, un avance en la lucha eterna contra el desatino que es el no dejarnos de joder los unos a los otros.

La hipocresia, como la entiendo, es confundir lo politicamente correcto con la honestidad. El mundo es más mundo si la gente es honesta aún si lo que hacen o dicen es un despropósito por la llana razón de que al hacerlo nos deja en claro al resto a qué nos debemos atener. El primer paso en resolver un problema es aceptar que tenemos un problema, y esto vale aún si el primer paso es un paso en falso. La honestidad nos hará libres.

Pensaría usté, por ejemplo, que la esposa de Weiner ve más claro el mundo ahora que sabe de cierto que su esposo anda repartiendo testosterona por la tierra o era mejor antes cuando los ojos no veían y el corazón no podía sentir?

Igual tienen que pagar. En qué momento empezamos a pensar que la gente famosa, los politicos, los artistas, son otra cosa que fundamentalmente humanos? Ellos se han convertido en padres sustitutos a los que un día descubrimos dandole a eso y ahora no podemos con la idea de haber visto lo que estaban haciendo y con la idea de que se hayan dejado pillar. Y entonces desesperados los reemplazamos con otros heroes y heroínas impecables que son el ideal de lo que queremos ser: nosotros menos nuestros defectos.

Y en qué momento empezamos a pensar que el caldo tiene que ver con las tajadas? El nazismo de Von Trier cambia la calidad de las peliculas que dirige? La arrogancia sexista de Naipaul lo hace menos merecedor del Nobel? La imprudencia de Weiner lo hace un peor politico? Usted decida, yo aquí apenas estoy de paso.

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