Santa Maradona

De hinchas y padres oct 28, 2011

¿Cómo nace un hincha? ¿Qué lo inclina por el Real Madrid o del Barcelona, de River o de Boca? Una nota en NPR encuentra la causa en la tiranía de los padres. Uno es hincha de lo que era hincha el viejo. La explicación es que los niños encuentran en eso la vía para conectar emocionalmente con el padre. No hay mención de quienes crecieron sin la presencia paternal, ¿no se supone que somos una sociedad matriarcal por omisión? No obstante el razonamiento lo lleva al mismo camino, porque uno se hace hincha también para que los amigos lo quieran más.

El viejo, mi viejo, no veía fútbol. Tampoco lo hace ahora. No era fanático de deporte alguno. Yo me hice hincha por una coincidencia, un día cualquiera me encontré viendo al América de Cali perder una de las tantas finales de la Copa Libertadores que perdió, y de una forma tan absurda, tan brutal, tan fuera del patrón sensible de los humanos que era imposible pensar que eso se podía, o que se pudiera sin la intervención oportuna de un poder mayor, algo sobrenatural, un extraterrestre, una deuda karmica. Me hice hincha para ver el final de la historia.

Es una responsabilidad que pesa. La pasión debe administrarse para evitar la imprudencia de decir al descendiente este es tu equipo. Esas son decisiones mejor tomadas en primera persona. Una manera de verlo es que el equipo lo escoge a uno. Mientras llega, mejor visitar el arsenal de recuerdos. Socrates eliminado de un mundial que iba camino a ganar, Maradona a toda velocidad en tierras mexicanas, Falcioni sin tiempo de llorar, los bajitos de España imponiendo su ley en Europa, Zidane en Glasgow y el balón en una trayectoria sucinta, inverosímil. Otra manera de verlo es que el equipo es lo de menos.

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