Santa Maradona

Cómo queremos a Radamel jul 18, 2011

Radamel Falcao falló el penal. Lo falló de la forma menos digna posible: tirándolo afuera. Si el arquero lo hubiera detenido, hubiéramos podido alegar que el rival estaba en mejor forma, o que la fuerza indetenible del delantero centro se topó con el muro infranqueable del hombre de los guantes de oro. Pero lo tiró afuera. Y de ahí en adelante lo perdimos para lo que quedaba del partido, que era mucho y que no iba a tener un final feliz.

El DT le explicó después al hincha desilusionado que Radamel nunca falla un penal. Esto era una licencia literaria. O la oportunidad de oro para un cliché: siempre hay una primera vez. Debió ser una decisión complicada para el DT, pienso. Saco al delantero ahora y lo termino de exponer al desmadre público o lo dejo en la cancha a sabiendas de que mi equipo jugará con un hombre menos lo que queda. Yo, que creo en el pragmatismo de no tener alma, lo hubiera sacado. Sin duda alguna. Lo hubiera hecho de una vez, con el penal todavía tibiecito, con los rencores todavía sin definir. Hacer otra cosa es fomentar la ilusión de que el carácter blando lleva a alguna parte. En la escuela de fútbol a la que va mi hijo, le dan un trofeo a todos, ganador y perdedor. Y aún en ese competitivo mundo de jugadores de 2 y 3 años ya hay quienes se preguntan si esa práctica los estará haciendo débiles.

Colombia jugó el partido para ganarlo ante un rival que se defendió con todo para por lo menos no perderlo. A mí duelen estas cosas, más cuando me acuerdo que a veces hemos estado del otro lado de ese drama. Nos hemos salido a colgar de los tres palos y a defender el cero ante la frustración y el desdén contrario. Hay que ver la paja en el ojo propio también.

El jugador dijo en twitter que daba las gracias a los que apoyan en las buenas y a los pocos que se aparecen en las malas. A su vez, los pocos que se aparecen en las malas llamaron a la cordura, a recordar que nadie está exento de los abusos de la diosa fortuna, que errar es de humanos.

De humanos.

En la semana previa al partido, se hizo pública la noticia de que el FC Porto había extendido hasta el 2015 el contrato que ligaba a Falcao con el club. Se incluía además una cláusula de rescisión de 45 millones de euros. Es decir, que si otro club quisiera hacerse con los servicios del delantero debía desembolsar 45 millones de devaluados euros. Y uno viviendo esta crisis. Cuando me enteré, de inmediato le envié un email a mi jefe. ¿En el caso hipotético de que otra empresa decidiera contratarme para hacer lo mismo que hago aquí, le escribí, cuánta plata debían desembolsar antes de cualquier cosa?

Aún no recibo respuesta.

Deben ser los años hablando, o el resultado de un fin de semana brutal para los que como yo nos tomamos el fútbol a título personal pero esto: mientras el orden de las cosas siga en que Falcao no se monta en un bus para ir al trabajo, o debe hacer cuentas cuidadosas porque hay que pagar los servicios antes de disfrutar, o que esté pendiente de las ofertas del Walmart local cuando necesite comprarse un par de jeans, y mientras de este otro lado, en donde estamos los que ayudamos a construir este castillo de mentiritas que es el futbol vedette moderno, sea todo lo contrario entonces yo me reservo el derecho de exigirle que cuando tire un penal que lo haga y si no lo hace entonces lloverá mordaz critica que es lo último que le queda al pueblo, y Falcao deberá encontrar la fuerza en los muchos millones que se gana por patear un balón para aguantarse esta nueva vicisitud sin protestar mucho.

O nada.

Comentar

  1. Q suelte el primer insulto aquel q trabaja arduamente, y no haya cometido un error laboral.

    — Alexandra Borrero · jul 18, 09:21 · #

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