Santa Maradona

Carismas abr 22, 2011

El tipo del cubiculo de al lado es demasiado feliz. Se puede ser demasiado feliz y este tipo lo es. Es algo desconcertante la primera vez que uno lo ve porque puede confundirse con la carencia absoluta de emoción o lo que es casi lo mismo una emoción unidimensional, muy sola, siempre la misma. Con el no hay plan malo. Sea ir a jugar poker, al gimnasio, conversar sobre el ruido que hacen los camiones de basura en las mañanas. Cuando vamos a tomar una cerveza este es el hombre que nos da el tema para conversar, el alma de la fiesta, cuando el no está solo hay bostezos disimulados silenciosos. El hombre siempre tiene una sonrisa en el rostro y te hace sentir más liviano, con una perspectiva rejuvenecida del mundo, más positiva, como si hubieras tenido una liposuccion de cinismo. Hay gente asi.

La doña del cubiculo del otro lado es la mamá putativa de esta parte del edificio. Creo que ella secretamente resiente un poco este cargo que le hemos impuesto (tal vez) en contra de su voluntad. Siempre te está preguntando como estás, como te fue el fin de semana, como siguió tu papá, que no tomes tanta coca-cola, que mira lo bonito que está el dia para salir a caminar. Para ella no hay crisis que amerite perder la cabeza. Esa crisis no ha nacido aun. Hablar con ella es como escuchar “Don’t stop” de The Fleetwood Mac. El otro dia le propuse un experimento sociologico. Ella y yo ibamos a decir “Buenos Dias” a cuanto colega nos toparamos, ojala a los mismos y ojala por separado. Un encuestador imparcial confirmó que un alto porcentaje (~90%) de los saludados se sintió más relajado tras el encuentro con ella. Los encuentros conmigo revelaron otra historia. El 60% dijo no sentir nada y un insultante 35% dijo sentirse (inexplicablemente) con menos energía luego del saludo. Hay gente asi.

Antes de toda esta espectacularidad que uste conoce y adora, antes del blog y un poco más ahora en esta era post-twitter, yo era una persona normal. Tal vez sub normal. Facilmente olvidable. Podiamos estar en una fiesta una noche y al dia siguiente uste mismo preguntarme si yo habia ido y tal. Y yo disimulando la indignación me contentaba con recordarle que si, que si fui, que yo era el tipo hablandote entusiasmado de Everett y los mundos paralelos. Hay gente asi. Invisible.

Hace muchos años cuando era estudiante en Medellín quise catalogar el nivel de simpatía de mis conocidos con una escala logaritmica similar a la que usan para medir la intensidad de los terremotos. La Escala Carismática de las Simpatías de la Gente. En un momento de debilidad me ubiqué en la escala (1.8) y me hice una pregunta de estricto caracter cientifico. Es posible manipular el nivel de Carisma que uno tiene a propia voluntad? Puedo ser, digamos, el lunes un tipo demasiado feliz, el martes el papá putativo de todos, el miercoles yo mismo, el jueves hikikomori, el viernes enamoradizo, el sabado perezoso y el domingo el tipazo con el que ver futbol es una experiencia religiosa. O es uno intransformable, lo que hay es lo que toca.

Hubo un tiempo en que esas vainas no eran solo preocupaciones metafisicas u hormonales, sino que empezaban a cobrarme un peaje en la vida diaria. En mi primer trabajo como vendedor de guadañadoras en más de una ocasión el jefe (y además duenño) se preguntó en voz alta si mi estilo iba a empatizar con el comprador local. El pensaba, y en esto estamos en desacuerdo, que el agricultor criollo es ajeno a las preocupaciones de la filosofía, los avances de la ciencia o la intensidad espontanea de un introvertido camaelonico. Mi jefe solía ponerme de ejemplo al mejor vendedor en la nómina que tan solo hace unos pocos años era un joven temeroso, dubitativo, y para nada seguro de si mismo y al que nadie en sano juicio compraría una guadañadora, una fumigadora o un inmunizante. Se puede, pero no sé si vos podés, me aclaraba.

La ciencia, que en muchas ocasiones viene al rescate, ha estudiado el tema. Por motivos menos altruistas de lo que uste cree. Si es posible descubrir qué es lo que hace atractiva a la gente, entonces hará mas fácil predecible la publicidad de las cosas. Las conclusiones responden al sentido común y no ofrecen muchas alternativas para adolescentes confundidos o diletantes inmaduros. Las primeras impresiones tienen mucho que ver con lo que pasa despues y una primera impresión se forma en menos de una décima de segundo. Luego el tiempo puede ayudar a balancear la carga pero no tanto. Querer ser querido es indirectamente proporcional a lo que a uno lo terminan queriendo. Aunque esa verdad tiene matices. Los egocentricos y los narcisistas tienden a ser más queridos. Y los extrovertidos. Tienden a ser más queridos porque esa manera de ser amplifica las características que la gente usa para juzgar la simpatía y la atractividad. Como ver un partido de fútbol en patalla gigante y alta fidelidad, el mismo gol puede inducir felicidades más grandes. Si es amigable, si es autentica, si me resuelve el problema que tengo en este momento. Es lo que usamos para juzgar a la gente en el inconciente subconciente. El olor tambien importa, porque el camino que el cerebro usa para interpretar los olores tiene mucho que ver con los circuitos con los que procesa las emociones.

Si descontamos lo del olor, y la ilusión poetica, no hay mucho que podamos hacer al respecto de que nos quieran mas. No depende de ti. De mi. Uno es por que somos, dicen los budistas. Yo soy porque no me quieren.

Pesimismos aparte, yo creo que se puede ejecutar con exito. Ese plan camaleonico de emociones. Pero sólo si se ejecuta ante audiencias distintas, eliminando así el requerimiento cronológico. El tipo mesurado en el trabajo, el tipo divertido en la casa, el galán incorregible de los viernes por la noche. Se puede.

Es más dificil menos realizable el asunto del olvido. Ahora que hay mas gente y existe toda esta competencia por atención la cosa se intuye hasta imposible. Se disimula más, quizas, pero sigue siendo un dilema por resolver.

Por eso escribo estas cosas. Es una alternativa de mi parte. Para que no me olvides o en su defecto para no olvidarme yo mismo.

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