Santa Maradona

Avispero sep 19, 2012

Otra vez y asumo por un muy breve instante volvió a colación en tuiter el tema del aborto. Hay temas recurrentes en la red social y éste es uno de ellos. No sé muy bien por qué empezó la vaina pero esto siempre empieza con alguien (casi siempre un man) alborotando el avispero, del lado beato conservador o del lado liberal progresista. Según mis cuentas el aborto es tema de indignados más o menos una vez cada dos meses.

El problema no es que se hable de estas cosas. El problema es que no parece que avancemos mucho en la discusión. No es que usemos el tiempo de las pausas entre debates para hacer experimentos, estudiar más el tema, generar nuevas conclusiones, vainas así. No. Nada de eso. Simplemente lo usamos para tomar aire. El resultado es que cada dos meses repetimos los mismos argumentos, a la misma gente. (“Es mi cuerpo”; “Por qué no lo previenen antes de que la consecuencia sea grave”; “es que nadie aborta por entretenimiento”; “es que es un contrasentido moral”; “es que por qué los hombres buenos para nada tienen que meterse en esta decisión”; “es que …”). Que no sorprenda a nadie, entonces, que nunca lleguemos a algún consenso de algo.

En este tema, como en otros, hay quienes queremos comernos el dulce y al mismo tiempo guardarlo para después. Creer por ejemplo que el aborto está en un pantanero moral, y creer al mismo tiempo, que es un asunto que no admite una ley. Sea lo que sea, lo que me urge es que lleguemos a un acuerdo. Que lleguemos a uno y que además lo dejemos vigente por digamos cinco años, tiempo en el cual no volveremos a tocar el tema en ninguna de sus formas. El infractor del acuerdo se lleva esto: 1) le va la madre 2) multa de diez salarios mínimos de congresista 3) la obligación de hacer un curso de buenas maneras similar a los que exige la oficina de tránsito y 4) la suspensión de su cuenta en tuiter/facebook/etc por tres meses tras la primera infracción, por tres años tras la segunda, por 25 años tras la tercera.

La vaina es cómo hacer para llegar al acuerdo. Cómo hacerlo sin demagogia, sin caer en la trampa de solo decir lo que las mujeres quieren oir, sin caer en la trampa de solo escuchar a los que por definición nunca tendrán velas en ese entierro. Cómo hacerlo con la necesidad de que hay que llegar a un acuerdo y que no lo podemos aplazar más.

Hablemos de otra cosa. Hablemos de un sistema de debate al que se juega así. Fulano y Mengano en alegato. Fulano expone primero. Ahora le toca a Mengano, pero antes de que le de rienda suelta a su argumento, Mengano debe hacer un resumen de lo que entiende por el argumento de Fulano. Una vez Fulano apruebe como aceptable el resumen, Mengano podrá exponer sus ideas. Luego es el turno de Fulano, quien debe hacer lo mismo sobre el resumen y todo eso. Es un sistema de debate elegante, útil para muchas otras cosas. Para salvar matrimonios, por ejemplo, no al mío, de pronto al suyo.

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