Santa Maradona

Arco Iris feb 14, 2012

I can hear her heart beat for a thousand miles
Crazy Love según Van Morrison

No hubo reportes del clima hoy. Y a pesar de todo salió el sol. Las nubes andaron de un lado a otro esta vez sin disimular la pereza. Es decir: pasaron cosas. La tormenta tropical Giovanna llegó a Madagascar con vientos amenazantes y lluvia inagotable y fue quedándose sin energía llegando a Mozambique. Manhattan notó las nubes más bajas de lo acostumbrado pero nada como para perder la calma. Los lagos Eerie y Ontario continuaron sin congelarse del todo, desconcertando a propios y extraños pero tras una breve introspección todo el mundo concluyó que se trataba de un desconcierto similar al del día anterior, salvo pequeños matices aquí y allá pero tampoco algo así como para perder la calma. Es decir pasaron cosas pero en el esquema gigante de preocupaciones meteorológicas no hubo nada que reportar.

Sheila Fontaine: “Is it true? That you make the weather? Because of me? The tornado in high school, snow at my wedding?”
Holman Hardt: “I’m so sorry.”
Sheila Fontaine: “Daryl’s rain?”
Holman Hardt: “Can’t explain the logic of it. Yes. Some strange manifestation of guilt.”
Sheila Fontaine: “Even this rain? Because you love me?”
Holman Hardt: “Because… I love you.”
Sheila Fontaine: “That is the most romantic thing I’ve ever heard.” [The rain stops]
Rain King, The X Files, episodio 6×07

Semanas atrás, una entidad oficial en Colombia navegó aguas turbias al tener que justificar la contratación por una suma no despreciable de dinero los servicios de un chamán, con el objetivo único y expreso de suspender las lluvias durante el tiempo del campeonato mundial de fútbol juvenil. Me hubiera gustado ser el abogado que redactó ese contrato. Una vocera de la entidad le hizo frente a las críticas con una defensa empírica que, sin embargo, no pareció convencer a nadie. “La prueba está”, declaró, “en que llovió antes y después del evento pero no durante.” Muy zen la cosa. Funciona porque funcionó y tal. En las redes sociales el pueblo enfurecido salió a gritar falta. Mira que despropósito es gastarse la platica en estas charlatanerías. Los que optaron por la vía sarcástica sugirieron cadenas de oración en lugar de chamanes para la próxima oportunidad, que son más efectivas y de poder menos concetrado y más democrático. Fue todo muy gracioso y muy triste a la vez.

Los hombres no tenemos tal poder, el de hacer llover. Todo el mundo sabe eso. La ciencia lo confirma por todos lados. La misma ciencia, dicho sea de paso, que ha demostrado que una partícula pueda estar en dos partes al mismo tiempo. Algo que todo el mundo sabe es imposible. No puedes estar aquí y mil millas más allá, aún si Schrodinger te lo permite. Así que de momento, no hagamos juicios tan valientes hasta que estas últimas dudas del último siglo se aclaren un poco. Pero de momento, tampoco nos hagamos los tontos, lo sospechoso de toda esta improbabilidad, es que si uno tuviera el poder y la responsabilidad de, digamos, hacer llover, y teniendo a mano muchas opciones y alternativas, ¿elegiría aparecer siempre con un gorrito de colores? Tal vez una gabardina de Hugo Boss, unos jeans de John Varvatos, una bufanda de cachemira. Algo que diga, si vos no podés hacer llover, algún defecto debe tener la lluvia.

Comentar

Se han desactivado los comentarios a este artículo.