Santa Maradona

Abandonos oct 19, 2011

Ira Glass hablaba de abandonos , de vivir sin algo, de abandonar cosas, vicios, de dejar a un lado defectos, de cambiar. El prologo contaba la historia del drama de alguien muy apegado al chupo cuando niño y las tribulaciones de sus padres para lograr que por fin lo dejara. Yo no he tenido vicios, a veces quisiera tener más, aunque tal vez la manera más precisa de decirlo es que tengo el peor vicio de todos que es el de ser adicto a una vida normal. Pero el tema es dejar algo, abandonar un comportamiento, una forma de actuar. Lo más fuerte en mi caso fue algo bien tonto. Cuando niño yo le tenía particular pavor a la oscuridad, a los fantasmas, vivía asustado con las historias de brujas y apariciones y de gente que hablaba con muertos. Todas estas supersticiones eran y son parte de la idiosincrasia costeña. Creer en ellas era diferente a no temerles. Para hacerle frente al miedo en las noches yo ponía un radiecito que me había regalado mi papá para que escuchara las transmisiones de la Vuelta a España o el Tour de Francia incluso cuando estuviera en el colegio. El radiecito no tenía mucho alcance, pero recibía las cadenas básicas de Caracol y RCN, las emisoras de tradición en Colombia. En las noches más claras incluso recibía la señal de radio Nederland, algo que para mí bordeaba lo mágico sintiéndome como me sentía tan remoto. Eso que empezó como un ataque al miedo se convirtió en una costumbre y luego en una dependencia. Mi mamá solía entrar al cuarto a apagarme el radio tarde en la noche preocupada con la cuenta de la luz. Despareció como vino, sin intervención mía. Algo absurdo en mi creencia es que las apariciones y los muertos y las brujas solo viven en los pueblos, en el monte, liberado de esa presencia en las ciudades el radio, por fin, llegó a apagarse.

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